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La sociedad autoconservante

Equipo LUSH

Los conservantes naturales como la sal, la miel y la arcilla mantienen tus productos frescos durante más tiempo. Como resultado, más del 65% de toda nuestra gama de productos (desde limpiadoras a champús y bombas de baño) es autoconservante.

 

Al principio, la mayor parte de estos productos auto-conservantes eran de tipo sólido, ya que las bacterias requieren agua para crecer y multiplicarse. Para mantener frescas las cremas, lociones y líquidos, utilizamos cantidades mínimas de conservantes sintéticos (como metilparabeno, propilparabeno, fenoxietanol y alcohol bencílico) ya que aumentan significativamente el periodo de conservación de los productos no sólidos. Aún así, por si prefieres usar productos que no lleven conservantes sintéticos, hemos reformulado tus productos favoritos para que sean autoconservantes de forma natural y sin diferencias significativas en su apariencia, textura, precio o vida útil. Esta gama de autoconservantes se vende junto a las fórmulas conservadas para que así puedas experimentar y quedarte con los productos que más te gusten.

 

¿Qué son los parabenos?

 

Los parabenos, introducidos por primera vez en la década de 1930, son actualmente los conservantes más utilizados en cosmética. Su uso está muy extendido, ya que son muy baratos, incoloros, inodoros, no tóxicos y tienen un amplio espectro de actividad antimicrobiana (es decir, impiden el crecimiento de hongos, bacterias y otros microbios en cremas y maquillajes).
La Dra. Stephanie Williams, dermatóloga en la clínica European Dermatology London, afirma: “Los parabenos se vienen utilizando de forma segura desde hace mucho tiempo, principalmente en el cuidado de la piel. Su uso conservante para productos de cuidado de la piel está totalmente consolidado y, en la inmensa mayoría de los casos, no ha provocado problemas. En un grupo muy reducido de personas, los parabenos pueden provocar alergias por contacto, aunque este efecto sea insignificante en comparación con la generalización de su uso”. A pesar de ello, los parabenos se han convertido en un ingrediente impopular, aunque muchos clientes no están completamente seguros del motivo. “Sin duda, la demanda de fórmulas sin parabenos ha aumentado de tal manera que el lanzamiento al mercado de nuevos productos con parabenos genera controversia”, destaca la bloguera de temas de belleza Caroline Hirons (carolinehirons.com). “Sin embargo, estoy segura de que, si se les preguntara, la mayoría de la gente no sabría por qué los parabenos se consideran peligrosos”.

 

La preocupación sobre los parabenos se remonta a un estudio de 2004 en el que se encontraron trazas de parabenos en tumores de cáncer de mama. Esto constituyó la base de la teoría según la cual los parabenos (capaces de generar una débil imitación de la hormona de estrógeno) pueden alterar las hormonas y aumentar el riesgo de cáncer de mama. Sin embargo, estudios posteriores no han encontrado pruebas que sustenten esta afirmación. Rachel Rawson, enfermera clínica especializada en cáncer de mama, confirma que: “En la actualidad no existen pruebas concluyentes que sugieran que el uso de productos con parabenos esté vinculado directamente con el desarrollo de cáncer de mama”.

 

De hecho, los parabenos se han sometido a pruebas tan rigurosas, que ahora los expertos consideran que son más seguros que otras alternativas sintéticas. El Dr. Edmund Fowles, de EF Chemical Consulting, una empresa especializada en evaluaciones de seguridad de cosméticos, comenta: “Estoy absolutamente seguro de la seguridad de los parabenos. Como resultado de toda la preocupación sobre los posibles riesgos, se ha llevado a cabo una exhaustiva investigación que ha cubierto todos los ángulos. La diferencia con los cosméticos “sin parabenos” radica en que en estos últimos se emplea un tipo de conservante diferente, investigado con mucha menos rigurosidad; por lo tanto, la afirmación de que estos productos son mejores carece de fundamento”.
La Dra. Stephanie Williams está de acuerdo en este punto. Dice: “Los parabenos rara vez causan problemas en la piel; sin embargo, algunos conservantes recientes que, en comparación, se han sometido a menos pruebas, podrían provocar reacciones con mayor frecuencia”. Por este motivo, Lush continúa utilizando parabenos dentro de los niveles que establece la UE. La normativa actual de la UE permite una concentración total del 0,4% de metilparabeno en los productos cosméticos, y Lush utiliza un 0,2% de forma estándar. A partir de 2014, las directrices revisadas de la Unión Europea permitirán el uso de propilparabeno a una concentración máxima del 0,19%; en fórmulas de Lush, la concentración sólo es del 0,1%.
 
Los mejores conservantes de Mamá Naturaleza
 
Como probablemente habrás observado los productos Lush tienen una fecha de consumo similar a la de los alimentos del supermercado. Pero, a diferencia de la mayoría de las marcas de cosméticos de la competencia, también incluimos la fecha de fabricación. Te recomendamos mantener nuestras mascarillas faciales elaboradas a partir de productos frescos en la nevera y utilizarlas tan pronto como sea posible mientras los ingredientes todavía estén frescos y activos, aunque la mayoría de nuestros productos tienen un periodo de conservación de 14 meses a partir de la fecha de fabricación. En la mayoría de los casos lo conseguimos sin conservantes, gracias a la formulación de los productos.

 

Todos los cosméticos que contienen agua requieren algún método de conservación, ya que el agua favorece el crecimiento y multiplicación de las bacterias. Por lo tanto, al eliminar el exceso de agua (convirtiendo los geles de burbujas en pastillas sólidas, las lociones corporales en barras de masaje y creando champús y suavizantes sólidos) se inhibe el crecimiento bacteriano, lo que evita a su vez la necesidad de añadir conservantes sintéticos. Lo mismo se aplica a nuestros jabones, desodorantes en polvo, dentífricos y limpiadoras frescas. En nuestros productos utilizamos arcilla, calamina, talco y caolín y sal (que es alcalina) para reducir la reproducción de bacterias ya que éstas sólo crecen en condiciones ácidas.

 

Por supuesto, no resulta práctico vender exclusivamente productos sólidos. Hemos encontrado un sistema para mantener al mínimo la cantidad de “agua libre” (el agua sobrante una vez finalizadas las reacciones químicas), lo que significa que incluso nuestros productos hidratantes pueden llegar a ser totalmente auto-conservantes. Al equilibrar los niveles de agua, mantecas y aceites, agentes limpiadores y otros preciosos ingredientes naturales, podemos crear cosméticos hechos únicamente de materias beneficiosas para el pelo o la piel.

 

Es un proceso delicado que llevará mucho tiempo y esfuerzo. Las dinámicas de las fórmulas deben equilibrarse con mucho cuidado para poder crear productos que sean efectivos, prácticos y duraderos sin necesidad de usar un sistema de conservación. Y por supuesto, no deben perder ni una pizca de su calidad.

 

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